
Ella.
Ella que creía tenerlo todo, a todos.
Ella que parecía ser tan dura, la que en realidad era tan sensible.
Ella que tantas veces se creyó las mentiras de sus personas.
Ella a la que tanto daño hicieron dos palabras vacías de significado.
Ella que estaba tan convencida de que todos tenían un fondo bueno.
Ella que se equivocaba como tantas otras veces.
Ella que tiene una sonrisa melancólica permanente.
Ella que sufre.
Ella que es ingenua.
Ella que... es ella... y su mayor pecado, es serlo.
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Proyectil de margarita