lunes, 18 de enero de 2010

Goodbye my lover




Que no quiero seguir así, que no puedo.
Nunca había dado nada por nadie... hasta que llegaste tú. Tú, al que le di todo lo que tengo y lo que nunca podré tener.
Creo que lo vi desde el principio. No iba a durar, no digas que me querías, no me mientas más.
No quiero volver a oír tu voz porque si al recordarla me muero de dolor, no quiero saber que pasaría si la escuchara otra vez. No podría, me rompería en mil pedazos. ¿Y sabes lo peor? Que ni siquiera te agacharías para recogerlos, no serían importantes para ti. Los rodearías y seguirías andando como si nunca hubiese pasado nada, como si mi nombre no te dijera nada, ni mi nombre ni todas las veces que te dije que te quería. Lo que para mi fue todo para ti fue nada, todas las conversaciones que tuvimos fueron grabadas en mi corazón con un fuego abrasador y tu no recuerdas ni la primera vez que hablamos.
Dudé tantas veces que no podría contarlas con la suma de todos nuestros dedos. Traté con chicos que me trataban como siempre quise que lo hicieras tú. Pero rechacé a todos, uno tras otro, cada vez que podía atisbar un pequeño brillo de admiración en tus ojos, impasibles y fríos siempre.

Por eso me voy a la otra punta del mundo, me marcho.
Para olvidar tu rostro, tus ojos y tu sonrisa tan poco frecuente.
Para olvidarte.
Porque yo... no... yo...
...Te quiero y siempre te querré, para que mentirme.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Proyectil de margarita