domingo, 10 de enero de 2010

Sentimientos escondidos detrás de sus latidos.

Cuando abres el corazón a alguien, se puede colar cualquiera. Por eso hay que abrirlo con suma precaución y no olvidarse nunca de cerrarlo con llave.
Pero es mi corazón y al ser mío, es como yo. Yo todo lo pierdo y él perdió la llave en el tercer latido.
La última vez que lo abrí, se colaron demasiados... y no caben tantos ahí dentro, le están haciendo daño a él y yo sufro cuando se retuerce dentro de mí... Lo habeis dado de sí y ahora no va a funcionar igual que antes. ¿Como voy a volver a abrirlo sabiendo que puedo volver a pasar por lo mismo? No podré... y en algunas ocasiones desearé hacerlo de verdad. Pero ya no se podrá... sus paredes estarán sucias y su suelo demasiado pisoteado. ¿Qué pensarían de mí?, ¿Qué pensarían de él? No lo entenderían...
Aun no sé si es tarde... no sé si echando a eso ocupas podría volver a sentir... pero no como ahora porque ahora no siente de verdad, sólo percibe el leve eco del grito que emiten los verdaderos sentimientos. Ni él ni yo queremos esto... ¿Pero como sacar a esos individuos de dentro? Hay algunos que no me han hecho mal, todo lo contrario, a pesar de colarse sin invitación, han estado reparando lo que otros rompían, gracias a ellos siento algo por poco que sea y a ellos no podría echarlos. ¿Cómo puedo saber a quienes sacar y a quienes no? Los corazones son ciegos y para mí está todo oscuro, ellos actúan a mis espaldas. Me dolería tener que expulsarlos a todos cuando hay algunos que de verdad merecen la pena... ¿Qué hacer?

Han de saber aquellos que alejé sin merecerlo que tiré mi corazón a la basura. Ya estaba viejo y necesitaba descansar. Ahora no tengo, vivo sin corazón y ni siento ni padezco.
Sólo una duda me asoma... Dicen que las personas que carecen de un miembro del cuerpo que una vez tuvieron... lo sienten. ¿Sentiré algo? ¿Sus latidos? ¿Algún sentimiento? ... Espero que no.

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