jueves, 4 de febrero de 2010

Tears


Acelero el paso hasta acabar corriendo en dirección a mi casa.
Las lágrimas me caen por el rostro, sólo necesito llegar, estar a salvo dentro. Diviso su tejado azul a lo lejos e intento sonreír pensando "mira, ahí está" pero ¿quién puede sonreír ahora? Yo no.
Saco las llaves apresuradamente e intento que entren por la cerradura. De los nervios, la exhaltación quizá, se me caen las llaves al suelo. Inútil. Cuando por fin consigo abrir me avalancho dentro y subo las escaleras precipitadamente. Me tropiezo y me caigo. Torpe. Entro en mi habitación y me encierro con llave. Una vez dentro, me tiendo en la cama tapándome la boca con la almohada para amortiguar mis sonoros sollozos. Una vez ahí, lloro, lloro, lloro y lloro. ¿Como puede ser alguien tan idiota? ¿Por qué tengo que ser tan idiota? Intento dejar la mente en blanco pero ni para eso sirvo. Este pensamiento hace que llore más sintiéndome aun peor.
Me limpio vagamente los ojos con las manos y me asomo a la ventana. Veo un parque. Tres niños pequeños corren unos detrás de otros, riendo y divirtiéndose ante la afectiva y antenta mirada de sus padres. Los miro a ellos, a esos dos adultos. Sonríen y se miran, se quieren. Me imagino a mí con su edad ¿dónde estaré? sola, lo sé. Los que ahora fingen ser mis amigos, se habrán cansado de jugar ese aburrido papel. Ellos estarán casados y yo no. Oh, vamos ¿como iba alguien a aguantarme a mí por siempre jamás? Pero en el fondo, ya me da igual, no es la primera vez que lo pienso y creo que ya lo tengo bastante asumido.
Hay más gente en el parque, todos parecen felices, contentos de ser quién son.
Me alejo de ahí. Se me oprime el pecho al verlos sonreír y yo no poder hacerlo.
Salgo de mi habitación para encerrarme ahora en el baño. Me miro al espejo. Que asco doy. Me acuerdo de la pareja del parque y pienso que yo jamás podré tener hijos. ¿No sería cruel? Lo sería, no puedo obligar a alguien a llevar mis genes, no me gustaría que alguien tuviera que pasar por ello. No, sufriría demasiado; sufriría como lo hago yo.

Lloro hasta ahogarme en mis lágrimas, hasta no ver más allá que el empaño que estás me producen. Quiero ser feliz, por favor, sólo quiero eso...

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